Atravesando la piedra hacia la luz
Cada paso que damos nos aleja de la sombra y nos acerca a lo que nos espera: la plaza abierta, el encuentro, la historia viva.
Silencioso y firme, el viejo cañón descansa sobre la muralla, como un centinela que se niega a olvidar. Su metal oscuro, desgastado por el tiempo y el viento, guarda las memorias de una ciudad que ha sabido resistir, transformarse y florecer.
Esta imagen captura ese instante en que el pasado —grabado en la piedra— se transforma en presente al cruzar el umbral. El sol no solo ilumina el camino, también revela texturas, memorias y posibilidades.
Desde su posición elevada, contempla el paisaje urbano que se extiende hasta las montañas lejanas. Lo que antes fue línea de defensa, hoy es mirador de paz. Las casas, los tejados, las calles que serpentean abajo son testimonio de una vida que ya no teme invasiones, sino que celebra encuentros, cultura y comunidad.
Comentarios
Publicar un comentario